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Orar con los santos

San Felipe de Jesús

 

En el mes de febrero festejamos al primer santo mexicano el cual fue martirizado en Japón el 5 de febrero de 1597 a los 24 años: San Felipe de Jesús. Este santo, nacido en la Nueva España, decidió entrar al noviciado de los francisanos, pero después lo abandonó. Su padre lo envió a Filipinas para que se dedicara al comercio. Después de estar inmerso en una vida mundana decidió regresar con los franciscanos en Manila. En su camino a México para terminar sus estudios y ordenarse sacerdote el barco se desvió a Japón debido a una tormenta. Ahí fue misionero por un tiempo hasta que fue perseguido y martirizado en esas tierras de misión.

 

San Felipe de Jesús es ejemplo para nosotros de conversión. Él podía haber optado por hacer riquezas a través del comercio en Filipinas y seguir un camino de vida mundano como todos sus amigos. Sin embargo, él decidió seguir a Jesús. Cambió de rumbo, lo dejó todo y optó por dedicarse a servir a Dios y a los hermanos. Él no sabía a qué grado de identificación con Cristo esta decisión le llevaría.

 

Además de ser ejemplo de conversión, San Felipe, es ejemplo de perseverancia y fortaleza. Como él no era sacerdote podía haber evitado los tormentos y la prisión. Pero libremente decidió mantenerse fiel a su misión de ser misionero y testigo del seguimiento de Jesús hasta el extremo.

 

Por último y en consecuencia de lo que se ha mencionado antes, San Felipe es ejemplo de entrega total a Dios. Él se identificó tanto con Jesús que asumió el mismo destino que el del Maestro. Fue colgado en una cruz y los soldados le atravesaron el costado con dos lanzas. En su agonía decía: «Jesús, Jesús, Jesús». Jesús fue su modelo y su motivo. Por Él lo dejó todo, por Él perseveró y finalmente por Él murió mártir.

 

Sirviéndonos del ejemplo de este santo quien hizo un camino de conversión, perseveró en su entrega y se identificó con Jesús hasta la muerte, hagamos una oración en familia siguiendo esta guía.

 

Guía: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Nos reunimos en familia para aprender de San Felipe de Jesús, primer santo mexicano, y para pedirle a Dios que nos permita vivir nuestra vida cristiana siguiendo su ejemplo y sus virtudes.

 

Lector 1: «¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquél que nos ha amado.» Rm 8, 35.37 

 

Lector 2: San Felipe de Jesús nos enseña con su vida que no hay nada más valioso que el amor de Cristo. Él elige una vida privada de comodidades y riquezas porque sabe que hay algo que vale más. Él lo descubre al decidir entregar su vida como misionero franciscano y persevera en su decisión, aunque esto le costó la vida.

 

Lector 3: San Felipe de Jesús tiene otra lección para nosotros. Si queremos conservarnos fieles en nuestra vida cristiana debemos tener los ojos fijos en el Maestro. Tener la certeza de que nada nos podrá apartar del amor de Cristo. Todo lo podemos vencer si tenemos siempre presente en nuestro corazón y en nuestros labios la misma palabra que pronunció el santo antes de morir: «Jesús, Jesús, Jesús».

 

Se pueden dejar unos minutos de silencio para la meditación personal.

 

Oración:

Para que todos puedan participar en la oración es bueno tener una copia para cada miembro de la familia.

 

«San Felipe de Jesús, nos reunimos en familia para pedir tu intercesión. Queremos optar por Jesús como lo hiciste tú. Deseamos convertir nuestro corazón de manera tan radical que lo único que nos importe sea servir al Maestro. Intercede por nosotros para que nos identifiquemos con Jesús, aunque esto nos implique una muerte a nosotros mismos. Que nuestra motivación sea siempre la misma que tuviste tú: Jesús. Amén.»

 

Actividad simbólica:

Al terminar la oración hagamos un gesto en familia que represente nuestro deseo de crecer en conversión, perseverancia e identificación con Jesús. Se puede dejar un momento de silencio para que cada uno responda a la siguiente pregunta: ¿A ejemplo de San Felipe de Jesús, en qué puedo morir a mí mismo el día de hoy? Quien desee puede compartir su respuesta con los demás miembros de la familia.



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